28 noviembre 2011

Vagabundo

Te miro,
por fotografías,
y pienso: que no te recuerdo.

Cada una de las hojas
que enrojecen las aceras
es un paso de cojo,
una lágrima de niño
con lagrimales artificiales,
los brillos del cielo
sobre la bombilla fundida
como un poema
que jamás se mostrará.

Ahora que no te recuerdo
te miro en el espejo.

El espejo que cayó un martes
contra el sueño,
el espejo con una de las caras
cubierta de cinta adhesiva,
el espejo que al agitarlo
calla los cristales
que no rodaron
por el suelo
y que ahora
rebotan
contra el marco de metal.

6 gusarajos:

juan bello dijo...

la segunda estrofa es realmente hermosa



esta mañana se me ha caído el otoño sobre la alfombra

cuando regresé los niños jugaban con los cristales

olvidé limpiar las manchas que habían dejado los guantes de lana

un gato se acercó a beber

un anciano miraba desde una ventana negra

cuando anochezca los niños volverán con sangre en los ojos

alvarodrv dijo...

Parece un cuento de Dickens hecho poesía.

jojoaquin dijo...

esos brillos del cielo me han atravesado. Besos

Nacho López Murria dijo...

No dejes de recordarlo.

jojoaquin dijo...

me han atravesado como un clavo en el hipotexto:)

george dijo...

"vagarumbos"

un abrazo,
G.